La educación argentina atraviesa un debate que podría introducir uno de los cambios más significativos de las últimas décadas: el reconocimiento de nuevas formas de enseñanza por fuera de la asistencia regular a una escuela, entre ellas la educación en el hogar —conocida internacionalmente como homeschooling— y los entornos virtuales o híbridos de aprendizaje.
El tema forma parte del proyecto de Ley de Libertad Educativa difundido oficialmente por el Gobierno Nacional a través del Consejo de Mayo. Durante 2026 el Ejecutivo comenzó a impulsar su tratamiento legislativo y, según información publicada en julio, la iniciativa ingresó en la agenda de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados.

Pero es importante hacer una aclaración desde el comienzo:
El proyecto todavía no reemplazó a la legislación educativa vigente.
La Ley de Educación Nacional N.º 26.206 continúa siendo el marco nacional aplicable. Por eso, hablar hoy de homeschooling en Argentina implica hablar principalmente de una propuesta en discusión y de cómo podría funcionar si finalmente fuera aprobada y reglamentada.
¿Qué es exactamente el homeschooling?
El homeschooling, o educación en el hogar, es una modalidad en la que los responsables parentales tienen un papel central en la dirección del proceso educativo del estudiante.
Esto no significa necesariamente que un padre o una madre deba enseñar personalmente todas las materias.
Puede existir:
- acompañamiento de docentes;
- profesores particulares;
- tutores;
- plataformas educativas;
- materiales digitales;
- clases sincrónicas;
- proyectos grupales;
- actividades deportivas y culturales;
- espacios de socialización;
- instituciones de apoyo;
- comunidades educativas;
- propuestas híbridas que combinen presencialidad y virtualidad.

UNESCO diferencia precisamente al homeschooling de la educación virtual convencional: la característica que lo distingue es que la familia asume la dirección principal del proceso educativo, aunque pueda recurrir a otros recursos, profesionales y espacios comunitarios.
Por eso tampoco deberían utilizarse como sinónimos:
Homeschooling ≠ escuela virtual ≠ educación a distancia ≠ educación domiciliaria por enfermedad.
Son modelos diferentes.
¿Qué establece actualmente la legislación argentina?
Actualmente, la Ley de Educación Nacional N.º 26.206 determina que la escolaridad es obligatoria desde los cuatro años hasta la finalización de la educación secundaria.

Además, entre los deberes de padres, madres y tutores establece el de asegurar la concurrencia de sus hijos a los establecimientos escolares para cumplir con la escolaridad obligatoria, salvo excepciones de salud o de orden legal.
La legislación vigente sí reconoce la Educación Domiciliaria y Hospitalaria, pero se trata de otra situación: está destinada a estudiantes que, por razones de salud, no pueden concurrir regularmente a una institución durante treinta días corridos o más.
También existe la educación a distancia, aunque para menores de 18 años dentro de la educación obligatoria la legislación nacional vigente la restringe a determinadas situaciones excepcionales, como epidemias, pandemias, catástrofes o causas de fuerza mayor que hagan inviable la presencialidad.
Por eso, el cambio que plantea el nuevo proyecto es considerable: no se trataría solamente de utilizar tecnología para complementar la escuela, sino de reconocer formalmente maneras alternativas de cumplir con la educación obligatoria.
¿Qué propone concretamente la Ley de Libertad Educativa?
Uno de los puntos más relevantes aparece en el capítulo denominado “Formas alternativas de enseñanza”.
El artículo 49 del proyecto reconoce procesos educativos destinados a estudiantes que no asisten regularmente a una institución de Educación Básica.
Entre esas alternativas incluye dos que resultan especialmente novedosas.
1. Educación en el hogar
El proyecto contempla la educación dirigida por padres, responsables parentales o tutores, que podría ser impartida directamente por ellos o por otras personas que designen.
2. Entornos Virtuales de Aprendizaje y Sistemas Digitales Integrales
Este punto es especialmente interesante para pensar el futuro de la educación.
El proyecto contempla expresamente sistemas capaces de:
- diseñar procesos educativos;
- gestionarlos;
- desarrollar propuestas de aprendizaje;
- evaluar;
- utilizar tecnología;
- permitir modalidades virtuales o híbridas;
- generar interacción entre actores educativos;
- gestionar contenidos;
- acompañar las trayectorias de los estudiantes.
Incluso prevé la posibilidad de intervención de instituciones educativas radicadas fuera de Argentina.
Es decir, el proyecto no está pensando únicamente en la imagen tradicional de “un padre enseñándole a su hijo en la mesa de su casa”.
Está abriendo la discusión hacia un ecosistema educativo mucho más amplio, donde pueden coexistir familias, docentes, instituciones, plataformas, tutores, contenidos digitales y experiencias presenciales.

¿Se eliminaría la educación obligatoria?
No.
Este punto suele generar confusión.
El propio proyecto establece que la incorporación al Sistema Nacional de Educación continuaría siendo obligatoria desde los cuatro años hasta finalizar la educación secundaria.
Lo que cambiaría sería la forma de cumplir esa obligación. Actualmente, el sistema está estructurado principalmente alrededor de la escolarización institucional. Con el proyecto, podría diferenciarse: educación obligatoria de asistencia cotidiana obligatoria a una institución educativa. Ese cambio conceptual es probablemente uno de los aspectos más profundos de toda la discusión.
Si un estudiante aprende desde su casa, ¿cómo demostraría lo que aprendió?
Aquí aparece otro punto fundamental. El proyecto no propone simplemente permitir que cada familia eduque sin ningún tipo de vínculo con el sistema educativo.
Los estudiantes que utilicen formas alternativas deberían inscribirse en un registro jurisdiccional. Esos registros, además, deberían mantener compatibilidad con la Base Nacional Homologada del Sistema Integral de Información Digital Educativa —SInIDE— para preservar la trazabilidad educativa.
Y la acreditación de los aprendizajes se realizaría mediante evaluaciones estandarizadas sobre contenidos mínimos nacionales y jurisdiccionales.
Cada jurisdicción determinaría la periodicidad de esas evaluaciones.
Los exámenes podrían rendirse en:
- instituciones estatales reconocidas;
- instituciones privadas reconocidas;
- otras sedes específicamente habilitadas.
Por lo tanto, si el proyecto avanzara, estudiar desde casa no significaría quedar completamente por fuera del sistema educativo. Habría registro, contenidos mínimos, evaluaciones y mecanismos de certificación definidos por las autoridades.
Un punto importante: Argentina es federal
Este aspecto posiblemente tendrá muchísimo peso si alguna vez la iniciativa se convierte en ley.
La educación primaria y secundaria tiene una fuerte organización jurisdiccional.
El propio proyecto establece que las autoridades provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tendrían responsabilidades sobre:
- implementación;
- registro;
- inscripción;
- fechas de evaluación;
- sedes;
- certificación;
- procedimientos administrativos.
Esto significa que una eventual ley nacional no necesariamente produciría un sistema idéntico de homeschooling de un día para otro en las 24 jurisdicciones. La reglamentación y capacidad de implementación de cada jurisdicción serían determinantes.
¿Cuáles podrían ser las ventajas del homeschooling?
No existe una respuesta universal.
El homeschooling puede funcionar muy bien para determinadas familias y estudiantes y resultar extremadamente complejo para otros.
UNESCO advierte justamente que puede brindar educación de calidad, pero no la garantiza automáticamente: los resultados dependen del contexto, de los recursos disponibles, de la calidad de la propuesta y de los mecanismos de seguimiento.
Aun así, existen algunas ventajas potenciales.
1. Personalización del aprendizaje
Uno de sus principales argumentos es la posibilidad de adaptar:
- ritmo;
- metodología;
- horarios;
- materiales;
- secuencia de contenidos;
- profundidad de determinados temas;
- formas de evaluación.
Un estudiante puede necesitar más tiempo para Matemática y avanzar rápidamente en Ciencias, por ejemplo.
En una estructura personalizada resulta más sencillo modificar esa trayectoria.
2. Mayor flexibilidad
No todos los estudiantes tienen las mismas rutinas.
Una modalidad flexible podría resultar especialmente atractiva para determinados contextos familiares, deportivos, artísticos, geográficos o de movilidad.
La jornada educativa deja de estar necesariamente organizada alrededor de bloques horarios idénticos todos los días.
3. Mayor participación de las familias
El modelo exige una participación mucho más activa de quienes acompañan al estudiante.
Esto puede fortalecer el conocimiento que las familias tienen sobre:
- qué está aprendiendo;
- dónde encuentra dificultades;
- qué intereses desarrolla;
- cómo evoluciona;
- qué contenidos necesita reforzar.
4. Trayectorias educativas más personalizadas
Hay estudiantes que necesitan:
- avanzar más rápido;
- reforzar determinados conocimientos;
- utilizar otras metodologías;
- trabajar por proyectos;
- combinar diferentes recursos;
- desarrollar intereses específicos.
La posibilidad de construir recorridos más flexibles es uno de los principales argumentos de quienes promueven estas modalidades.
5. Integración de experiencias reales
Aprender no tiene por qué limitarse necesariamente a un aula.
Una trayectoria educativa puede incorporar:
- museos;
- bibliotecas;
- laboratorios;
- clubes;
- actividades deportivas;
- naturaleza;
- talleres;
- proyectos comunitarios;
- experiencias culturales;
- programación;
- idiomas;
- arte;
- actividades interdisciplinarias.
El desafío es transformar esas experiencias en aprendizajes organizados, acompañados y evaluables.
Pero también existen desafíos importantes
Presentar únicamente las ventajas sería simplificar una discusión mucho más compleja.
UNESCO señala que la regulación del homeschooling plantea desafíos relacionados con la calidad, el seguimiento, la capacidad de los Estados para supervisar los aprendizajes, la socialización, la diversidad de experiencias y la protección de derechos de niños y adolescentes.
1. Socialización
Es probablemente la primera pregunta que aparece:
¿qué pasa con la socialización si un estudiante deja de concurrir todos los días a la escuela?
La respuesta no es tan simple como afirmar que un estudiante homeschooler estará aislado.
La investigación internacional muestra que muchos estudiantes educados en el hogar participan en deportes, clubes, comunidades, cooperativas educativas, actividades culturales y otros espacios sociales. Al mismo tiempo, UNESCO advierte que la escuela ofrece oportunidades estructuradas de interacción, convivencia y contacto con personas y perspectivas diferentes que deben ser consideradas.
Por eso, un modelo serio de homeschooling no debería pensar solamente:
¿Cómo enseñar Matemática o Lengua?
También debería preguntarse:
¿cómo garantizar experiencias de convivencia, cooperación, resolución de conflictos, ciudadanía y pertenencia comunitaria?
2. Tiempo y responsabilidad familiar
Educar desde el hogar no necesariamente significa “conectarse a una plataforma unas horas por día”.
Puede requerir:
- planificación;
- seguimiento;
- organización;
- acompañamiento;
- búsqueda de docentes;
- coordinación de actividades;
- evaluación;
- recursos económicos;
- tiempo disponible.
En Estados Unidos, donde la modalidad tiene mayor desarrollo, los motivos familiares para elegirla son muy variados. Datos oficiales muestran que aparecen factores como preocupaciones sobre el ambiente escolar y disconformidad con la enseñanza recibida, entre otras razones.
Pero elegirla y sostenerla son dos cuestiones distintas.
3. Desigualdad de oportunidades
No todas las familias tienen las mismas condiciones para organizar un sistema educativo propio.
Pueden existir diferencias en:
- disponibilidad de dispositivos;
- conectividad;
- espacio físico;
- tiempo de los adultos;
- formación;
- acceso a docentes;
- materiales;
- actividades culturales;
- recursos económicos.
Por eso, uno de los grandes interrogantes de cualquier regulación será cómo evitar que la flexibilidad genere nuevas desigualdades educativas.
4. Calidad educativa
No alcanza con permitir distintas metodologías.
El sistema necesita asegurarse de que los estudiantes realmente aprendan.
El proyecto intenta resolver parte de este problema mediante contenidos mínimos comunes y evaluaciones estandarizadas.
Pero aparecerán preguntas importantes:
¿Qué ocurre cuando un estudiante no alcanza los conocimientos esperados?
¿Qué acompañamiento recibe?
¿Quién detecta tempranamente dificultades de aprendizaje?
¿Cómo se trabaja con estudiantes que requieren apoyos específicos?
¿Cómo se garantiza continuidad entre primaria, secundaria y educación superior?
Son temas que una eventual reglamentación debería resolver.
5. Protección de los derechos de niños y adolescentes
La escuela no cumple solamente una función académica.
También es un espacio donde docentes y profesionales pueden detectar:
- problemas de aprendizaje;
- situaciones de vulnerabilidad;
- necesidades sociales;
- posibles vulneraciones de derechos.
El propio proyecto parece reconocer este desafío: prevé registros jurisdiccionales y permite que los organismos competentes en protección de derechos accedan a determinada información para prevención, detección y asistencia ante posibles vulneraciones.
¿Qué dice la evidencia internacional?
Aquí también conviene escapar de los extremos.
No resulta correcto afirmar que “los estudiantes homeschoolers aprenden más” de manera general.
Tampoco que necesariamente obtendrán peores resultados.
UNESCO sostiene que evaluar la calidad del homeschooling resulta complejo debido a la diversidad de experiencias, la cantidad limitada de datos comparables y problemas metodológicos de parte de la investigación existente.
Hay estudios que encuentran resultados favorables y otros que muestran escenarios más heterogéneos.
Una parte importante del problema es la selección:
las familias que eligen homeschooling no necesariamente son comparables con el promedio de las familias escolarizadas.
Por eso, probablemente la pregunta más útil no sea:
“¿Homeschooling o escuela: cuál es mejor?”
sino:
“¿En qué condiciones puede cada modelo garantizar aprendizaje, desarrollo integral, protección de derechos y oportunidades?”
La discusión puede ir mucho más allá del homeschooling
Quizás este sea el punto más interesante para pensar el futuro.
El artículo 49 del proyecto no habla solamente de educación en el hogar.
También incorpora explícitamente Entornos Virtuales de Aprendizaje y Sistemas Digitales Integrales capaces de gestionar contenidos, evaluación, interacción y seguimiento de trayectorias en modelos virtuales o híbridos.
Esto abre escenarios mucho más amplios.
Por ejemplo:
Escuela presencial + actividades virtuales
El estudiante continúa concurriendo normalmente, pero una parte de su trayectoria se organiza digitalmente.
Modalidad híbrida
Algunas actividades se desarrollan presencialmente y otras mediante plataformas educativas.
Trayectorias personalizadas
Determinados estudiantes pueden tener recorridos, contenidos o tiempos distintos dentro de una misma institución.
Educación en el hogar con acompañamiento institucional
Una familia podría desarrollar gran parte del aprendizaje desde su casa pero mantener relación con docentes o instituciones.
Redes educativas
Una institución podría brindar materiales, tutores, encuentros virtuales y seguimiento a estudiantes ubicados en diferentes ciudades.
Son escenarios hipotéticos que dependerían de cómo termine redactándose, sancionándose y reglamentándose cualquier nueva norma.
Pero muestran algo importante:
el debate educativo ya no pasa únicamente por decidir dónde está físicamente el estudiante.
También pasa por saber cómo se organiza, acompaña, registra y evalúa su trayectoria.
¿Qué rol podría tener Aulix en este escenario?
Ahí aparece un punto central.
Aulix no necesita reemplazar a la escuela para formar parte de una transformación de este tipo.
Todo lo contrario.
Una plataforma educativa puede convertirse en el puente digital que mantiene conectados a estudiantes, familias, docentes e instituciones cuando el aprendizaje ocurre en distintos lugares y momentos.
Si Argentina avanza hacia esquemas más flexibles, presenciales, híbridos o eventualmente de educación en el hogar, el desafío será evitar que esa flexibilidad produzca fragmentación.
Y para eso será fundamental contar con sistemas que permitan organizar la trayectoria educativa.
1. Una trayectoria por estudiante, no solamente un curso
En un modelo tradicional resulta sencillo pensar:
5.º grado → mismas materias → mismo horario → mismo calendario.
Pero cuanto más personalizada sea la educación, más importante resulta mirar la trayectoria individual de cada estudiante.
Una plataforma puede ayudar a visualizar:
- materias;
- actividades;
- contenidos trabajados;
- evaluaciones;
- avances;
- entregas;
- observaciones;
- recursos;
- historial educativo.
Esto permite que la flexibilidad no signifique falta de organización.
2. Materiales educativos en un único lugar
Una de las dificultades de estudiar parcialmente fuera del aula es la dispersión.
Un PDF llega por correo.
Una actividad por WhatsApp.
Un video está en otra plataforma.
Una reunión utiliza otro servicio.
Una devolución queda perdida en un mensaje.
Centralizar la experiencia permite que el estudiante pueda encontrar:
qué tiene que aprender → qué material necesita → qué actividad debe realizar → qué entregó → qué devolución recibió.
En un modelo híbrido, esa continuidad se vuelve especialmente importante.
3. Seguimiento de actividades y aprendizajes
Cuando un estudiante no está sentado diariamente frente al docente, cambia la forma de acompañar su trayectoria.
Ya no alcanza solamente con registrar presencia física.
Empiezan a adquirir más importancia elementos como:
- actividades realizadas;
- entregas;
- evaluaciones;
- participación;
- progreso;
- devoluciones;
- evidencias de aprendizaje.
La tecnología puede ayudar a construir esa trazabilidad.
4. Comunicación entre familias y educadores
Si la familia adquiere mayor protagonismo, también aumenta la necesidad de comunicación.
Una plataforma puede facilitar que familia, docente, tutor e institución compartan información sin depender de decenas de canales separados.
Ese vínculo puede incluir:
- avisos;
- consultas;
- materiales;
- devoluciones;
- reuniones;
- recordatorios;
- acompañamiento.
5. Clases y encuentros virtuales
Educación en el hogar no necesariamente significa educación en soledad.
Los estudiantes podrían participar de:
- clases virtuales;
- tutorías;
- talleres;
- encuentros con docentes;
- proyectos colaborativos;
- espacios institucionales.
Así, presencialidad y virtualidad dejan de ser necesariamente modelos opuestos.
6. Evidencias digitales de aprendizaje
Este punto podría adquirir una enorme importancia si las formas alternativas fueran finalmente reguladas.
Si una jurisdicción necesita conocer la trayectoria previa de un estudiante, disponer de un historial organizado de:
- actividades;
- evaluaciones;
- producciones;
- materiales;
- devoluciones;
- calificaciones;
- avances;
puede facilitar enormemente el seguimiento.
Eso no significa que una plataforma privada otorgue validez oficial.
La acreditación oficial dependería de los mecanismos establecidos por la legislación y por cada autoridad educativa.
La tecnología puede organizar y documentar la trayectoria, pero no sustituir al Estado ni a las instituciones autorizadas en la certificación oficial.
7. Una posible comunidad educativa más allá del edificio
Uno de los grandes desafíos del homeschooling es evitar que educación en el hogar se convierta en aislamiento.
Una plataforma puede contribuir a crear comunidades donde estudiantes participen en:
- proyectos;
- recursos compartidos;
- encuentros;
- actividades;
- espacios colaborativos;
- talleres;
- comunidades temáticas.
Pero la tecnología tampoco reemplaza completamente la interacción presencial.
El desafío probablemente esté en construir modelos donde ambas experiencias se complementen.
Imaginemos un posible escenario
Supongamos que en el futuro la legislación permite plenamente una modalidad híbrida o de educación en el hogar.
Una familia decide utilizarla para un estudiante de secundaria.
La trayectoria podría organizarse de esta manera:
Lunes
Matemática mediante material y actividades digitales.
Martes
Encuentro virtual con un docente.
Miércoles
Proyecto de Ciencias desarrollado de forma práctica.
Jueves
Actividad presencial con otros estudiantes.
Viernes
Entrega de trabajos, devolución docente y planificación de la semana siguiente.
Dentro de Aulix podrían concentrarse:
materiales → actividades → entregas → comunicaciones → encuentros → evaluaciones → trayectoria.
La familia tendría visibilidad.
El estudiante tendría organización.
Los docentes podrían acompañar.
Y la institución podría conservar trazabilidad.
Luego, cualquier mecanismo de acreditación oficial continuaría dependiendo de lo que establezcan la ley, su reglamentación y la jurisdicción correspondiente.
¿Podrían aparecer nuevas instituciones educativas?
Esta es otra consecuencia interesante para analizar.
Si alguna vez se consolida un marco regulatorio de enseñanza híbrida y alternativa, podrían surgir modelos diferentes a los actuales.
Por ejemplo:
Instituciones presenciales que ofrecen programas híbridos
La escuela sigue existiendo físicamente, pero desarrolla parte de su propuesta fuera del edificio.
Instituciones con programas de acompañamiento para familias
Ofrecen docentes, contenidos, planificación y seguimiento sin exigir asistencia diaria.
Redes de tutores y especialistas
Varios profesionales acompañan diferentes áreas de una misma trayectoria.
Comunidades educativas regionales
Familias que estudian de forma flexible pero se reúnen periódicamente para actividades deportivas, artísticas, científicas o sociales.
Instituciones digitales
Siempre que la normativa finalmente lo permita y determine las condiciones necesarias, podrían desarrollarse propuestas con una participación tecnológica mucho mayor.
En todos esos modelos existe una necesidad común:
gestionar personas, contenidos, comunicación y trayectorias.
¿Esto significa el fin de la escuela tradicional?
Probablemente no.
Incluso defensores de la iniciativa han señalado que el objetivo del proyecto no sería reemplazar masivamente a las escuelas, sino habilitar una alternativa para aquellas familias que deseen utilizarla.
Además, la escuela cumple funciones que van mucho más allá de enseñar contenidos:
- construye comunidad;
- genera vínculos;
- ofrece experiencias compartidas;
- organiza proyectos colectivos;
- brinda acceso a docentes;
- facilita recursos;
- crea espacios de convivencia;
- acompaña trayectorias;
- puede detectar situaciones que requieren intervención.
Por eso, probablemente el escenario más interesante no sea pensar:
escuela tradicional vs. homeschooling
sino:
¿cuántas nuevas maneras de aprender pueden coexistir?
Las críticas al proyecto también forman parte del debate
La propuesta genera importantes cuestionamientos dentro del sistema educativo.
Organizaciones gremiales como CTERA rechazaron el proyecto y cuestionaron, entre otros aspectos, los cambios propuestos respecto del papel del Estado, la educación pública, la organización del sistema y las nuevas modalidades.
Otros análisis han señalado posibles desafíos relacionados con el financiamiento, la desigualdad entre jurisdicciones y las diferencias de recursos entre familias e instituciones.
Del otro lado, quienes apoyan la iniciativa destacan principalmente:
- libertad de elección;
- mayor autonomía;
- diversidad de proyectos educativos;
- personalización;
- flexibilidad;
- alternativas para familias que actualmente no encuentran respuesta en el sistema tradicional.
Por eso el debate difícilmente pueda reducirse a estar “a favor o en contra de estudiar en casa”.
La pregunta de fondo es mucho más amplia:
¿Cómo puede Argentina incorporar nuevas formas de aprender garantizando al mismo tiempo calidad educativa, igualdad de oportunidades, protección de derechos y una trayectoria reconocible para cada estudiante?
Homeschooling no debería significar “cada familia por su cuenta”
Si finalmente se incorporara esta modalidad, probablemente uno de los mayores errores sería pensarla como una desvinculación absoluta entre familias y sistema educativo.
La propia propuesta oficial incorpora:
- registros;
- contenidos mínimos;
- evaluaciones;
- trazabilidad;
- autoridades jurisdiccionales;
- sistemas digitales.
Esto permite imaginar un concepto diferente: educación distribuida
El aprendizaje puede suceder en distintos espacios, pero la trayectoria continúa estando conectada.
Casa.
Escuela.
Plataforma.
Biblioteca.
Club.
Laboratorio.
Tutoría.
Proyecto.
Encuentro virtual.
Todos pueden formar parte de un mismo recorrido educativo.
La tecnología puede cambiar dónde aprendemos, pero no elimina la necesidad de acompañar
Este probablemente sea uno de los aprendizajes más importantes de los últimos años.
Digitalizar educación no consiste simplemente en subir archivos a Internet.
Una verdadera infraestructura educativa digital necesita:
identidad + contenidos + comunicación + seguimiento + evaluación + comunidad + trayectoria.
Cuando esos elementos están desconectados, la experiencia se fragmenta.
Cuando están integrados, la tecnología puede acompañar a la institución en lugar de competir con ella.
¿Dónde se posiciona Aulix?
En Aulix entendemos que el futuro de la educación probablemente no tenga una única forma.
Habrá instituciones completamente presenciales. Otras incorporarán más herramientas digitales. Algunas desarrollarán propuestas híbridas. Podrían aparecer trayectorias mucho más personalizadas. Y, si la legislación argentina finalmente lo contempla, también podrían consolidarse nuevas formas de educación en el hogar.
Aulix está pensado para conectar la trayectoria educativa, independientemente de cuántos espacios intervengan en ella.
La tecnología no debería decidir cómo tiene que educar una institución.
Debería darle herramientas para poder hacerlo mejor.
Preguntas frecuentes sobre homeschooling en Argentina
¿El homeschooling ya es legal como modalidad ordinaria en Argentina?
Actualmente la Ley 26.206 no reconoce expresamente la educación en el hogar por elección familiar como una modalidad ordinaria equivalente a la escolarización. La legislación vigente establece obligatoriedad escolar y el deber de garantizar la concurrencia a establecimientos, con excepciones específicas.
¿La Ley de Libertad Educativa ya fue sancionada?
No debe confundirse el proyecto con una ley vigente. El texto de la Ley de Libertad Educativa fue publicado oficialmente como propuesta y durante 2026 comenzó a ser impulsado legislativamente; mientras no sea sancionado y promulgado, continúa vigente la Ley de Educación Nacional N.º 26.206.
¿El proyecto elimina la educación obligatoria?
No. El proyecto mantiene la incorporación obligatoria al sistema desde los cuatro años hasta finalizar la secundaria, pero reconoce formas alternativas para acreditar el aprendizaje.
¿Los estudiantes homeschoolers tendrían que rendir exámenes?
Según el texto actual del proyecto, sí. La acreditación de los contenidos mínimos se realizaría mediante evaluaciones estandarizadas administradas por las autoridades correspondientes.
¿Una plataforma educativa podría otorgar títulos?
No por el solo hecho de ser una plataforma. La validez, evaluación y certificación de los estudios dependen del marco legal y de las autoridades e instituciones habilitadas.
¿Aulix podría utilizarse en modelos híbridos o de educación en el hogar?
Tecnológicamente, una plataforma como Aulix puede acompañar la organización de contenidos, actividades, comunicación y trayectorias educativas. Su utilización siempre deberá ajustarse a la normativa aplicable y no sustituye los mecanismos oficiales de acreditación.
Una discusión que recién comienza
El debate sobre homeschooling en Argentina no trata solamente de estudiar en casa.
Pone sobre la mesa preguntas mucho más profundas:
¿Qué entendemos por escuela?
¿La educación necesita ocurrir todos los días en un mismo edificio?
¿Cómo se garantiza la socialización en modelos más flexibles?
¿Cómo se protege a los estudiantes?
¿Quién acredita lo aprendido?
¿Qué papel tendrán los docentes?
¿Cómo evitamos aumentar las desigualdades?
¿Qué lugar ocupará la tecnología?
¿Cómo se registra una trayectoria educativa que puede suceder en distintos espacios?
No existen respuestas simples.
Y posiblemente tampoco exista un único modelo educativo capaz de responder a todas las personas y contextos.
La oportunidad está en discutir cómo incorporar flexibilidad e innovación sin perder calidad, derechos, acompañamiento ni comunidad.
Porque el verdadero desafío no es elegir entre escuela y tecnología.
Es lograr que la tecnología pueda conectar todo aquello que hace posible aprender.
Aulix
Una plataforma para acompañar cada trayectoria educativa.
Fuentes consultadas
Para la elaboración de esta nota se tomaron como fuentes principales el texto oficial del proyecto de Ley de Libertad Educativa publicado por el Consejo de Mayo, el texto actualizado de la Ley de Educación Nacional N.º 26.206, información sobre el debate legislativo y documentos de UNESCO sobre homeschooling y derecho a la educación.


